Mindfulness  y liderazgo

Los beneficios neurológicos del mindfulness se asocian a un incremento de la inteligencia emocional, especialmente la empatía y la auto regulación emocional. El desarrollo de estas áreas del cerebro incrementa nuestra habilidad para manejar los conflictos y a comunicar con mayor efectividad. El mindfulness también nos aporta herramientas para “parar y ver” y considerar perspectivas alternativas en lugar de simplemente reaccionar ante los desafíos usando las áreas de nuestro cerebro “menos inteligentes” para tomar decisiones.

 

La neurociencia ha certificado y demostrado el impacto positivo del mindfulness en nuestro cerebro, el órgano más poderoso que tenemos, y también con mayor potencial de transformarnos como profesionales y como líderes.

Estas son las 5 habilidades esenciales del mindfulnesspara un líder, que se mejoran cuando practicamos de forma regular durante varios meses:

1.    Foco en lo importante. Una de las carencias más comunes que veo en los directivos es la falta de foco en lo importante. El cortoplacismo y las urgenciasconforman su principal forma de gestionar, con las consecuencias desastrosas que implica para el rendimiento individual y organizacional. El mindfulness desarrolla la claridad mental necesaria que nos permite eliminar lo superfluo, y focalizarnos en lo realmente importante.

2.    Inteligencia emocional.
La capacidad de regular nuestras emociones es ya una habilidad esencial reconocida por todos los expertos en liderazgo. Sin equilibrio emocional es imposible tomar buenas decisiones. La inteligencia emocional y la gestión del estrés se desarrollan a través del mindfulness gracias a un entrenamiento sistemático de nuestro cerebro para ser más consciente de nuestras emociones, y ser capaz de gestionarlas y canalizarlas hacia comportamientos efectivos e impregnados de mayor empatía y influencia.A través de la práctica del mindfulness, nuestro cerebro se entrena para eliminar el ruido mental que nos aturde, confunde y bloquea a cada instante.

3.    Visión estratégica. Gracias a la claridad mental que menciono en el primer punto, el directivo es capaz de centrarse en el largo plazo, que suele coincidir siempre con las acciones y decisiones verdaderamente importantes. Eso hace que eleve su mirada para tener más visión y perspectiva, y sea capaz de anticiparse y generar una visión más poderosa y un rumbo más productivo para la organización.

4.    Flexibilidad ante el cambio. El mindfulnesspotencia la denominada flexibilidad cognitiva, que implica ser flexible ante la realidad en constante cambio, manejar la incertidumbre, y no aferrarse a “formas de hacer” del pasado que pueden limitar el crecimiento de la empresa. Hoy en día, si un directivo no es flexible ante los cambios, está condenado a fracasar en su carrera profesional y a limitar gravemente a su equipo y a su empresa.

5.    Creatividad e innovación. Nuestra mente es como una lavadora centrifugando a toda velocidad, lo que nos genera un enorme estrés y bloqueo mental. Es imposible ser innovador con una mente llena de ruido. En el momento en que practicamos mindfulness, la mente se calma, como un estanque revuelto que va calmándose hasta que se queda totalmente quieto, liso….Es entonces cuando podemos ver el fondo, y sólo así podemos ver la pepita de oro que hay al fondo, y que antes no podíamos ver. Sólo reseteando nuestro cerebro frecuentemente, podemos dejar entrar lo nuevo, y poder ser innovadores.

La relación entre el mindfulness y el liderazgoes un hecho. La pregunta es ¿Cuánto va a tardar en integrarse como una temática esencial del desarrollo directivo en las empresas? El tiempo dirá, pero si una empresa quiere aumentar su efectividad y liderar el mercado cambiante, deberá estudiar muy seriamente la implantación de programas de mindfulness entre sus empleados, y especialmente entre sus directivos.

 

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