Cómo desarrollar un proceso de coaching por JD Roman

Resulta fundamental la elección de los directivos o de las personas “clave” en los que la organización tiene el interés de realizar un coaching de desarrollo de la excelencia individual y directiva. Los interesados deberán estar siempre de acuerdo en realizar el proceso, lo cual por otra parteles exigirá un trabajo adicional y ciertos compromisos con su mejora profesional.

Primeras conversaciones

En esta instancia se realiza un diagnóstico concreto que detalle el nivel adquirido de cada uno de los hábitos buscados en el directivo. Este diagnóstico se efectuará mediante una conversación personal y, en ocasiones, con una serie de cuestionarios. Uno de estos cuestionarios mide el nivel de desarrollo que tiene la persona en cada uno de los hábitos directivos, exceptuando el del autodesarrollo, para el cual se administrará un cuestionario de personalidad.

Dicho diagnóstico, obviamente, es siempre personal y absolutamente confidencial, está dirigido únicamente a la persona que va a realizar el proceso de coaching.

 

Conversación de feedback

Se hablará con el directivo para explicarle lo que se ha observado, los hábitos que tiene desarrollados de manera más o menos óptima y aquellos otros en los que tiene que mejorar. La finalidad de esta conversación es contrastar si el cliente tiene esa misma percepción de su problemática y si está de acuerdo con trabajar en esos puntos en concreto. En caso de no coincidencia de ambas ópticas, habría que seguir dialogando con esta persona para ver en qué temas piensa que debería mejorar.

En esta misma conversación, ya se le suministran las instrucciones para que elabore personalmente su plan de desarrollo.

En la conversación para fijar los objetivos de desarrollo a partir del diagnóstico y plan personal se realiza un contrato donde el coach se compromete a ayudar a la persona a conseguir esos objetivos y el coachee se compromete a trabajar para el mismo fin.

Hasta aquí, las conversaciones suelen ser de una hora y media de duración o, a veces, incluso más (conversación de diagnóstico, de validación de diagnóstico y de establecimiento de objetivos).

 

Conversaciones de desarrollo

A partir de aquí, seguirán una serie de conversaciones de alrededor de una hora, con un intervalo mensual. En estas conversaciones ya se trabajará a fondo sobre los objetivos fijados, se irán desarrollando poco a poco, poniendo en práctica, revisando y, en suma, se irá confirmando si el plan de acción trazado es efectivo o no. De no ser así, se revisará el diagnóstico y la forma de trabajar sobre los objetivos, buscando siempre la excelencia en el proceso de coaching.

El coach siempre queda a disposición del coachee, vía correo electrónico, por ejemplo, pero dentro de un marco previamente prefijado; de lo contrario, el coach se convierte en un confesor, en un paño de lágrimas, en un terapeuta del coachee y, claro está, esos roles no tienen nada que ver con el coaching.

El proyecto global no será superior a un año, con flexibilidad, según las necesidades. O bien, no superará las cinco conversaciones, también con flexibilidad, según cada necesidad específica detectada.

 

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