Tipos de coach

Asimismo, no existe un único formato de coach. Existen varios modelos de coach:

Coach externo

Es un proveedor más de la organización. Tiene como particularidad la posesión de una visión o de una perspectiva externa. En este sentido, no existe la posibilidad de iniciar juegos de poder o afectivos sobre las personas que rodean al receptor del coaching. La variedad de sus experiencias en distintas organizaciones aporta a este tipo de coach puntos de referencia que lo guían en el acompañamiento de la persona.

Una de las limitaciones de esta modalidad de coaching se da cuando el coach no ha participado en la determinación de los objetivos y tampoco se encuentra presente en el seguimiento o evaluación. Esta situación puede llevar a que el receptor del coaching “afloje” e incluso suspenda el coaching en curso sin que el coach pueda apoyarse en alguien de adentro de la organización para ayudar a que el receptor se vuelva a movilizar. Todo ello supone una importante pérdida de recursos, ya que este tipo de coaching suele ser costoso.

 

Coach interno

Se trata de un empleado de la propia organización, sujeto a sus reglas internas. Su fortaleza estriba en conocer a fondo estas reglas y su punto débil en el propio hecho de haberlas internalizado. Como el coach pertenece a la misma organización que el receptor, posee la misma cultura empresarial. En determinadas ocasiones, puede tener dificultades para ayudar al receptor a adquirir perspectiva en situaciones difíciles, al estar confrontado a las mismas restricciones. Otro aspecto a considerar es la proximidad relacional del coach con los superiores y con los compañeros de la persona receptora, lo que puede dificultarle garantizar una verdadera neutralidad afectiva.

Sin embargo, un indudable elemento positivo del coaching interno es su permanencia en el tiempo. En efecto, si se desea profundizar en el análisis, uno puede repetir el proceso para consolidar de esta manera un comportamiento aún por mejorar. No obstante, su presencia permanente puede generar un riesgo de dependencia del coachee hacia el coach. Como hemos visto, esta dependencia resulta incoherente con uno de los principios básicos del coaching.

 

El directivo coach

Al igual que el coach interno, hablamos de una persona asalariada y sujeta a las reglas, cultura y juegos políticos de la organización. A diferencia de este, sin embargo, el directivo coach es superior jerárquicamente y coach de sus colaboradores. En este sentido, posee un doble rol: se centra en los resultados a corto plazo (el what) y, al mismo tiempo, es socio de su desarrollo, es decir, se centra en su acompañamiento (el how). Ello implica la necesidad de prestar un extremo cuidado para no confundir los roles, ya que para un colaborador puede resultar tremendamente confusa la intervención de este tipo de coach.

En ese caso, la clave radica en trabajar en primer lugar con el directivo, para que entienda el coaching como una técnica de dirección similar a cualquier otra técnica y evitar, de este modo, caer en ambigüedades.

Estas ambigüedades son aún más sensibles si los contactos son diarios, si las personas pertenecen al mismo equipo de trabajo y si el lugar en donde se realiza el coaching es en la propia oficina del directivo. Conviene, pues, ser plenamente consciente de las limitaciones de esta práctica.

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