Hábitos varios  por JD Roman

El compromiso y la credibilidad del líder resultan esenciales para que sus coachees estén convencidos de que se dirigen hacia un puerto seguro. En la actualidad, no resulta aceptable de ningún modo el “líder” que un día promete algo y, al día siguiente, incumple lo prometido. O aquel otro cuyos compromisos llegan hasta el día en el que es elegido para un cargo determinado público y, después, se olvida de sus electores y de las promesas realizadas para cautivar su respaldo.

El líder debe desarrollar, además de su propia visión personal, una visión de la causa que lidera para compartirla con todos sus coachees como herramienta para establecer dirección a sus acciones hacia el objetivo propuesto. El líder debiera administrar con el ejemplo, dentro de un marco de visibilidad permanente, para que así todo el mundo esté seguro de que realmente practica lo que predica.

Como guía para potenciar a sus coachees, el líder ha de procurar que en su organización se elimine, o por lo menos se reduzca, la burocracia. Sólo así llegará a lo que se ha dado en denominar la “administración horizontal” que permite dividirla alrededor de sus procesos claves. Se exige pues un nuevo modelo organizativo a aquellas organizaciones que aún trabajan verticalmente, aquellas en donde las personas miran y están pendientes del jefe en lugar de mirar y estar centrados en los clientes, donde muchos niveles entorpecen los procesos de decisión y para quienes la lealtad tiene que ver con sus funciones y no con las metas de la organización.

Asimismo, el verdadero líder debería olvidarse de todos los parámetros dictados por la Revolución Industrial y aprender a delegar. De esta manera, no solamente podría dedicar su tiempo a los propósitos trascendentales de la organización sino también, paralelamente, aumentar la autoestima de sus coachees, enseñándoles que ellos también pueden hacerlo tan bien como él mismo. De esta manera, no sólo logrará una mayor productividad, sino que además hará que el trabajo se convierta en un elemento más hacia la autorrealización de sus coachees.

Estos hábitos son:

  • Tener una visión: Además de su propio proyecto de vida, el líder basa sus acciones en una visión que comparte con sus coachees.
  • Fijarse metas: Está claro que para llegar al objetivo final es necesario ir logrando las metas intermedias que, además de representar el avance del proyecto, constituyen oportunidades para estimular y recompensar el arduo trabajo.
  • Concentrarse en una sola cosa cada vez: Aunque algunas personas cuentan con el don de poder considerar varios proyectos simultáneamente, pero resulta conveniente que, al tratarlos, se concentre en un único proyecto por vez (aunque estos se desarrollen paralelamente).
  • Caminar el kilómetro extra: Significa que hay que ir siempre un paso más allá de lo necesario, con el fin de otear el futuro y de tener respuestas para lo que viene. Nunca se puede estar satisfecho con lo ya realizado, siempre hay algo más por hacer. Hay que salir de la zona de confort.
  • Aprender: La disciplina del aprendizaje es la característica del líder que quiere mantener su actualidad y, sobre todo, que sabe lo que está diciendo.
  • Gestionar positivamente las relaciones: En este mundo imperfecto, no existe ninguna razón para mantener malas relaciones con nadie, porque si las hubiese, entonces, no existiría relación alguna. Cuando el líder sabe distinguir los problemas personales de los problemas organizacionales, no tiene por qué mezclarlos, ya que cada cual tiene su ámbito particular para gestionarse apropiadamente.
  • Gestionar positivamente los problemas: Existen dos tipos de personas: aquellas que ven problemas en las soluciones y aquellas que ven oportunidades en los problemas. En este sentido, los problemas deben gestionarse como las oportunidades que son.
  • Gestionar el tiempo: Dado que el líder adquiere gran cantidad de compromisos que ha de cumplir, debe convertirse en un verdadero experto en la gestión del tiempo, de tal manera que su tiempo le posibilite satisfacer a todos los que esperan algo de él.

Efectivamente, podemos entender el liderazgo como un proceso de ejercer influencia sobre los demás hacia el logro de un objetivo que es aceptado por los coachees. El líder ha de poseer una visión, un sueño atractivo, que suministre un contexto de confianza. En tal sentido, las habilidades de coaching se relacionan con un perfil de líder inspirador, cuya principal herramienta de dirección es la formación de sus colaboradores.

En la práctica, las organizaciones y las personas están utilizando el concepto de “coaching” en relación a diferentes iniciativas.

Entre ellas, es posible identificar dos acepciones:

  • Proceso de cambio personal en el que una persona es orientada por un
  • Habilidad que desarrollan quienes tienen responsabilidad en la conducción de equipos de trabajo.

El elemento común de ambas acepciones es la convicción de que, ante la necesidad de conseguir objetivos en equipo, resulta fundamental un estilo de conducción que permita que las personas “aprendan a aprender” y a dirigir su propio desarrollo. El rol del coach es generar las condiciones para que los demás descubran nuevas opciones e innoven con éxito.

En este proceso, el directivo participa en instancias de evaluación de sus habilidades y de su potencial para encarar los desafíos tanto presentes como futuros, en los cuales tiene la oportunidad de recibir feedback, aprender nuevas herramientas y ponerlas en práctica en un formato personalizado.

Las metodologías utilizadas en este proceso son muy diversas: análisis detallado de la agenda, revisión de relaciones significativas y estrategias utilizadas para resolver los conflictos, aplicación de instrumentos de evaluación de personalidad, habilidades, intereses y estilo personal, entrenamiento formal de habilidades con vídeo, feedback y acompañamiento al directivo en sus reuniones de trabajo, etc.

Este tipo de programa, aunque costoso en relación con el desarrollo de grupos, ofrece grandes beneficios. El directivo aprende a conocerse en un ambiente que le proporciona confianza, que le permite profundizar en el conocimiento de su nivel de habilidades y, al mismo tiempo, ejercitar dichas habilidades hasta consolidarlas como hábitos.

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