Manifestaciones de la Comunicación No Verbal (CNV) por JD Roman

 

Por lo general la CNV se suele dar de forma inconsciente, aunque en algunos casos se maneje con pleno conocimiento. Esta inconsciencia parece no referirse sólo al hombre, sino también a los animales (si bien es cierto que siempre que se habla de ellos hay que hacerlo en términos hipotéticos, sin caer en el antropocentrismo). Así, por ejemplo, podemos citar el caso de los felinos (desde gatos hasta tigres, por lo menos de cachorros). Se ha observado que cuando un felino está aparentemente contento se frota contra su dueño o incluso contra un objeto. La causa se atribuye a la subconsciente relación de su estado de satisfacción a las caricias de la madre. Probablemente así sea, aunque no hay forma de saberlo. ¡Cuidado con el antropocentrismo! No juzguemos a los animales desde el punto de vista de los humanos.

La primera muestra de igualdad ente hombre y animales en la CNV la encontramos en los códigos sociales. Los códigos sociales son actos comunicativos establecidos según una norma, tácita o expresa, entre los miembros de una comunidad.

Se ha venido creyendo, a través de la tradición antropocéntrica (¡Mucho cuidado otra vez!), que en los animales los códigos sociales eran por instintos, y en los hombres por la razón. Sin embargo, en la mayoría seguimos actuando de forma inconsciente, guiados por una conducta atávica, cuyos orígenes se remontan a millones de años.

Un ejemplo habitual es el del cortejo. Tanto los animales calificados como superiores como en el hombre, la cópula no se produce por la neutralización del miembro del sexo opuesto (léase la viuda negra o la mantis, para entendernos), sino por el “acuerdo” de ambas partes. Así, mientras animales como el pavo real se sirven de su plumaje para atraer a las hembras, y otros como los gorilas adoptan posturas corporales que evocan y estimulan a los machos a la cópula, el ser humano ha desarrollado un complejo sistema de acercamiento mediante gestos y palabras.

También podemos considerar código social, por ejemplo, el hecho de que para afirmar algo movamos verticalmente la cabeza, mientras que lo hagamos horizontalmente para el caso contrario. El movimiento lateral para negar parece estar relacionado con la negación de a comida desagradable que se produce en los primeros meses de vida.

Aquí, la mayoría de los etólogos están de acuerdo en algo que puede parecer obvio. El atavismo en el desarrollo de códigos sociales procede del instinto y de las reacciones naturales ante situaciones que obligan a actuar.

Y es que la comunicación va en muchos casos ligada estrechamente al alimento. Así, cuando el hombre da la mano en señal de amistad probablemente se esté remitiendo al intercambio de alimento entre los primeros homínidos. Este mismo ritual se da por ejemplo entre los chimpancés, que al comprobar que un miembro de su especie tiene alimentos se acercan a él con el brazo extendido y la palma de la mano hacia arriba. Cuando Jane Goodal, después de décadas en el Gombe, volvió con sus estudios sobre comportamiento de los chimpancés, todos nos estremecimos, descubriendo que nuestros primos más cercanos eran realmente eso, primos cercanos, en cuanto a comportamiento y pautas de comunicación.

Y nuestros primos nos van a proporcionar las bases para entender mejor nuestros propios comportamientos de comunicación. Obviamente, habrá muchísimos matices, pero nuestro antepasado común estableció las pautas atávicas que detrás del barniz de la evolución y de la cultura producto de la misma siguen aplicándose hoy en día.

De ahí la importancia de conocer estos aspectos a la hora de entender las interacciones dentro de la empresa.

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