Atención al Cliente con éxito.  Laura González Collado

A diferencia de lo que muchos creen, trabajar de cara al público no es algo para lo que todo el mundo está hecho. Es bastante común la creencia de que solo por tener don de gentes o ser una persona extrovertida, ya está todo hecho. Así, tan fácil. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Y es que para la Atención al Cliente es necesario, ante todo, formación y paciencia… Mucha paciencia.

Y es que no todas las personas con las que nos encontremos en este departamento van a ser encantadoras y educadas…. Ojalá. Sino que también tendremos que tratar con otro tipo de clientes que lleguen de malos modos, levantando la voz o incluso, faltando al respeto. Y eso es algo que no podemos tolerar y que tenemos que saber manejar con la mayor profesionalidad y tranquilidad del mundo, con la cabeza bien fría y sin acabar mandándoles a freír espárragos, por supuesto.

Por ello, hoy vamos a daros algunos tips para que tengáis el éxito asegurado con los clientes:

  • Lo primero de todo: el cliente es lo más importante y la razón de nuestro servicio SIEMPRE y, por lo tanto, debemos tratarle como se merece y de la mejor manera posible.
  • Ante todo, educación y cortesía.
  • Escuchar de forma efectiva al 100% y dejar que se desahoguen sin interrumpirles, así reducirán sus niveles de estrés y se mostrarán más receptivos a la hora de escucharnos.
  • Aprendernos su nombre y mostrar interés por ellos. A la gente le gusta sentirse importante, especial y no uno más de la lista.
  • Es fundamental la empatía. Ponernos en el lugar del cliente y pensar en cómo nos gustaría que nos trataran.
  • Cuando atendamos a clientes que sean desagradables y/o estén alterados, deberemos tener aún más paciencia, mantener la cabeza fría y ser todavía más amables y educados, si cabe, ya que eso les dejará descolocados.
  • En ningún caso, debemos discutir con ningún cliente (por mucho que nosotros llevemos la razón y él/ella no).
  • Asegurarnos de que comprendemos exactamente lo que les sucede.
  • Solucionar su problema a la mayor brevedad y dejándoles satisfechos. Y es que en estas situaciones, el tiempo de reacción es fundamental. De ello depende que fidelicemos un cliente o que lo perdamos (y acabará contando su mala experiencia a todos sus conocidos, haciendo que nuestra reputación caiga en picado).

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