La comunicación es para comunicarse

Laura González Collado

En la vida, como en el Periodismo, hay que saber expresarse. Transmitir lo que queremos decir, lo que sentimos, lo que pensamos, pero de forma tal que nuestro receptor entienda exactamente a lo que nos referimos.

Imaginad a una persona que domina el alemán y que se pone a hablar con otra que no tiene ni idea. Su expresión, su lenguaje y su discurso son exquisitos. Como emisor puede pensar que lo está haciendo estupendamente. Sin embargo, su receptor no está entendiendo una sola palabra de lo que está diciendo. Con lo cual, esta comunicación resulta totalmente fallida.

Pues bien, esto que puede parecer una tontería a simple vista, pasa muy a menudo en nuestra vida cotidiana. No con gente que hable otro idioma que nosotros desconozcamos, pero sí con gente cuyo lenguaje no resulta compatible con el nuestro.

Yo estudié Periodismo y recuerdo a un profesor de mi universidad que siempre decía: “Cuando escribáis o habléis en un medio, hacedlo como para que vuestra abuela la del pueblo os entienda”. Y cuánta razón llevaba. Y es que de muy poco sirve hablar en cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana con el mismo lenguaje: uno muy culto, uno muy técnico o uno muy informal y “de andar por casa”, si la persona con la que tratamos de comunicarnos, no tiene ni la menor idea de lo que estamos diciendo. El resultado es como si le habláramos en alemán, ruso o mandarín sin que él/ella tenga idea del idioma. Por lo tanto, ¿qué deberemos hacer, si queremos ser comunicadores efectivos? Primero, cuidar nuestro lenguaje y segundo, adaptarlo siempre, siempre, siempre a nuestra audiencia… Si no… ¿por qué no hablarles directamente en chino?

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