Como hemos incidido anteriormente, el coaching consiste en un proceso, un proceso que nos permite afrontar un entorno cambiante. Si no existiese el cambio, no se produciría la necesidad de hacer coaching. Pero bien sabemos que el entorno varía a una velocidad cada vez mayor.

Estamos tratando de subrayar que “coaching” y “cambio” son dos palabras indisociables. El coaching generará un cambio interno en nosotros mismos, que nos permitirá lidiar con el cambio externo.

Sin embargo, el cambio no es algo que resulte agradable. Además, también constituye un proceso, no se trata nunca de un hecho aislado. Todas las personas atravesamos cuatro fases diferentes a la hora de enfrentarnos a él:

  1. Negación

Cuando se produce el cambio, la primera reacción es la negación inmediata: “¿De quién fue esa idea tan estúpida?”. “Eso jamás funcionará aquí”. “No hay de qué preocuparse porque ellos reconocerán su error y las cosas volverán a ser como antes”. Esta actitud es similar a la conocida política del avestruz.

  1. Resistencia.

En algún momento, usted se percata de que el cambio está ahí. No obstante, esa aceptación no significa que tenga que vivir el cambio sin mover un dedo.

“Continuaré haciendo mi trabajo como siempre. Si ese sistema ha funcionado hasta ahora, seguirá siendo bueno”. La resistencia es una reacción perfectamente normal frente al cambio; todo el mundo la experimenta. La clave radica en no permitir que la resistencia genere estancamiento. Cuanto más pronto ponga en marcha el programa, mejor será para la organización y mejor será para usted.

  1. Exploración

Llegado a este punto, usted ya sabe que de nada le sirve resistirse y que la nueva forma de hacer las cosas puede incluso tener sus ventajas.

“Hummm… bueno, quizás ese cambio tenga realmente sentido. Veré qué oportunidades me permitirán aprovechar el cambio en lugar de que este vaya en mi contra”. Durante esta etapa, usted examina las cosas buenas y las malas derivadas del cambio y escoge su estrategia para gestionarlo.

  1. Aceptación

La última etapa del cambio consiste en la aceptación. Llegado a este punto, usted habrá logrado integrar el cambio en su rutina. “Vaya, este sistema nuevo realmente funciona muy bien. No tiene punto de comparación con la forma en como hacíamos las cosas antes”. Ahora el cambio que usted negó y al cual se resistió con tanta vehemencia forma parte de su rutina diaria; el cambio se ha convertido en el status quo.

Al atravesar todas esas reacciones ante el cambio, el círculo se cierra y usted ya está listo para el siguiente desafío.

Además, se produce una mirada más integral del ser humano como ser complejo que debe centrar su participación en la organización, a partir de sus ideas, de su creatividad y de su innovación.

LinkedIn
Twitter
Instagram
Facebook
Pinterest