La mente funciona como un sistema optimizador en el tratamiento de la información, como un sistema auto-organizador. Para ello, forma y utiliza patrones o modelos, este proceder evita el caos y, al mismo tiempo, resulta muy eficiente ya que permite ahorrar energía y evita la necesidad de pensar de manera consciente y premeditada en cada ocasión particular; por esta razón, la mente crea rutinas mentales.

El denominado pensamiento “vertical”, por contraposición al pensamiento creativo o “lateral”, funciona con etiquetas, manejando paquetes de información arquetípicos.

Actúa por selección, por rechazo y por combinación de los modelos conocidos. Polariza, nombra, desglosa, organiza.

Posee un componente fundamentalmente verbal y cultural. Crea códigos y pautas que, a veces, se confunden con la realidad, ya que por definición los modelos son las explicaciones de la realidad, de los hechos, no la realidad en sí misma.

El pensamiento “vertical” sirve para profundizar en una determinada dirección (cavar en un mismo hoyo) no para abrir nuevos hoyos (donde quizá pudiera haber agua).

La que es la mayor ventaja del pensamiento “vertical” (su carácter permanente), es también su principal inconveniente ya que le confiere inercia y rigidez. Además, polariza el encaje de la información en esquemas alternativos con frecuencia antagónicos que hacen rechazar una u otra opción al cien por cien, sin aprovechar los posibles contenidos positivos de la fórmula alternativa. Es como una persona que a la hora de emitir su voto en unas elecciones políticas tuviera que elegir entre formaciones políticas opuestas, sin poder elegir elementos positivos de uno y otro programa.

Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por los psicólogos conductistas sabemos que la explicación precedente se corresponde bastante bien con buena parte de la realidad psíquica. Los actos repetidos, los hábitos de comportamiento, crean dentro de nuestro cerebro unos caminos probabilísticos que al transitarse con frecuencia producen comportamientos casi automáticos de los que no resulta sencillo escapar.

En definitiva, el pensamiento vertical o lógico es el pensamiento habitual que solemos utilizar la mayor parte del tiempo y que supone una concatenación de ideas correctas mediante pasos que se pueden justificar.

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