Se atribuye a personas muy creativas, tales como Leonardo da Vinci, la doble capacidad, tanto de analizar con detalle secuencias lógicas, como de tener una considerable imaginación y poder de síntesis. Los denominados genios, de hecho, combinan su capacidad lingüística, numérica y analítica con la imaginación para producir creaciones maestras. En estas personas, ambos hemisferios estaban profundamente interconectados.

 

Y, como señalamos, tal proceder está al alcance de cualquiera. No es necesario crear un dilema en la utilización de los dos hemisferios. Efectivamente, a pesar de que tanto en nuestro lenguaje cotidiano como en nuestro pensamiento colectivo abundan las palabras y expresiones en las que se muestra que la mano derecha (y por lo tanto el hemisferio izquierdo) es lo bueno, lo justo, lo moral, etc. no existe contraposición real entre el hemisferio derecho y el izquierdo. No existe contraposición entre el pensamiento lógico y el creativo. Del mismo modo que tampoco son válidas las divisiones entre pensamiento y sentimiento, entre razón e intuición, entre visión objetiva y visión subjetiva.

 

Más en concreto, la eficacia del pensamiento lógico puede potenciarse mediante la utilización de las técnicas del pensamiento creativo que, como señalábamos, están orientadas a reducir la rigidez y el encadenamiento automático de los patrones del pensamiento lógico.

 

Más aún, una solución creativa tiene que ser retrospectivamente lógica; debe encajar de un modo lógico todas las piezas del “puzzle” que constituyen el problema. Una solución creativa, para ser válida y de interés, debe proporcionar una mejor solución al problema que se quiere resolver, que la que se obtiene mediante la aplicación de los esquemas conocidos.

 

En definitiva ambos tipos de pensamiento son necesarios y totalmente complementarios. Simplemente, procesan la información de manera diferente.

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