Una vez que aparece la oportunidad y se define el problema, se debe “idear una opción y ponerla en práctica”. En esta etapa resulta imperativo superar los distintos bloqueos, romper las fijaciones y aplicar los conocimientos para poder alcanzar una solución al problema, pues es aquí donde se encuentran las soluciones creativas.

 

La divergencia consiste en un nuevo modo de considerar algo que se contempla como si hubiera surgido de manera repentina, siendo un momento en que el material acumulado durante la preparación y la oportunidad de innovación se transforma en un conocimiento claro y coherente que posibilita la generación de alternativas de soluciones.

 

La generación de ideas requiere de la fluidez, flexibilidad y de la originalidad. Obviamente, las ideas se originan sobre la base de un problema específico determinado.

 

Las soluciones creativas se seleccionan a partir de un “menú” de posibilidades y, como ya hemos señalado, cuanto mayor sea el número de opciones con la que se comience mayor será la probabilidad de que una de esas posibilidades (ideas) sea novedosa. La generación de opciones es una actividad, hasta cierto punto, social. Por eso, la interacción con otras personas es fundamental.

 

En esta etapa surgen las ideas en su forma más primitiva. A priori, todas las ideas poseen el mismo valor, ya que una idea puede generar otra a partir de la utilización de alguna técnica concreta o de una relación imprevista.

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