La gestión del ser el howes la respuesta para administrar los nuevos paradigmas. La gestión del hacer el what nos ha conducido a concebir las personas como un recurso más de la organización junto con el capital, la tecnología, la información. Identificamos a las personas como recursos humanos, limitándolos a que hagan solamente lo que está programado, negándoles en cualquier caso de forma rotunda el derecho a pensar por sí mismas. Así, en muchas organizaciones se ha desarrollado una cultura deshumanizante, donde los colaboradores no son como son, sino como el jefe espera que sean. ¿Por qué si no la palabra “compromiso” iba a tener tanta vigencia?

En esta cultura, el empleado sólo hace aquello que le dicen que haga y no va más allá; con este proceder no se manifiesta el potencial de las personas. Sin embargo, la organización paga un precio muy alto por ello.

Los directivos modernos, en cambio, reconocen y valoran la contribución que los colaboradores pueden realizar y tratan de estimularlos y de generar el ambiente propicio para que sus talentos creativos puedan emplearse en beneficio de todos. Sin lugar a dudas, en todos los niveles de la empresa puede producirse el pensamiento creativo. Las buenas ideas para mejorar la organización, lo mismo que para resolver problemas en el lugar de trabajo, surgen en cualquier equipo o persona, desde el operario de una máquina hasta el presidente de la organización. Estas ideas deben evaluarse y llevarse a la práctica cuando lo merezcan.

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